Mons.Berzosa_2012


 

 

LA NUEVA EVANGELIZACION COMO HERENCIA DEL VATICANO II

 

      I.- Prólogo: Pintor y Perris hacia el Polo Norte.

 

      Nueva evangelización es sinónimo de Concilio Vaticano I1 “en acción y actualizado”. Es también mantener encendida la antorcha que nos legó el Papa Juan Pablo II en Novo Millennio Ineunte. Es una especie de despertador para nuestras conciencias que nos hace recordar “como Iglesia” dónde estamos y cómo, y dónde no estamos y por qué no; En definitiva, nueva evangelización es la urgencia de una Iglesia que tiene identidad y misión claras. Conscientes de que no vivimos ya en la cristiandad primera, ni siquiera en un régimen de cristiandad medieval, sino en el llamado post-cristianismo. En un cristianismo donde conviven restos de cristianos coherentes, mezclas de cristianos y paganos (“religión popular), y nuevas formas de vivir el cristianismo que ni siquiera son compatibles con él (new Age…).

 

     En la nueva evangelización no partimos de 0, ni reinventamos la Iglesia. Tampoco se trata de re-evangelizar o repetir lo que ya hicimos. Ni realizar algo yuxtapuesto o contrapuesto a la pastoral ordinaria o a la missio ad gentes. Sí es descubrir un nuevo ardor o espíritu misionero, con nuevos lenguajes o expresiones y nuevos métodos pastorales. Porque la nueva cultura de hoy exige anunciar “desde dentro de ella misma” la Buena Noticia de Jesucristo y de su Evangelio.

 

     En resumen, nueva evangelización, como se deduce de los Lineamenta sinodales es: 1.- un nuevo dinamismo misionero de toda la Iglesia de hoy;” 2. – que se sabe que no es para ella misma sino para evangelizar; 3.- que nos lleva a verificar y discernir los pasos dados y cómo es nuestra pastoral; 4.- para dar respuesta a los nuevos retos socio-culturales o nuevos escenarios donde a veces no estamos; 5.- en el contexto de las Iglesias particulares; 6.- e imbuidos de una espiritualidad y vida de oración profundas. Sin el Espíritu Santo y sin la santidad de vida, de personas y comunidades, no habrá nueva evangelización porque no habrá nuevos evangelizadores.

 

II.- Mediaciones o herramientas del evangelizador:

 – Silla: comunidad, anuncio, celebración y compromiso.

 – Medalla con dos caras: Rey + Reino.

 – Pastillero: Amor (ternura), humor y paciencia.

 – Brújula: N: Jesucristo; S: eclesialidad; E: formación + oración; O: compromiso y presencia pública social y en las nuevas tecnologías.

 – Carta de navegación: El Credo vivido en un “nosotros eclesial”.

 – GPS: Claves de pastoral evangelizadora del Papa Benedicto XVI.

 

III.- ¿QUÉ SENTIDO HA OTORGADO EL PAPA BENEDICTO XVI AL TEMA DE LA NUEVA EVANGELIZACION? – ES EL ARTE DE ENSEÑAR A VIVIR…

 

 

¿Cuál es el “arte de evangelizar”, según J. Ratzinger? -El 19 de enero de 2001 aparece en L‘Osservatore Romano una conferencia pronunciada en el Congreso de catequistas y profesores de religión en Roma. Resumimos los contenidos: Evangelizar es un arte: Evangelizar quiere decir mostrar el arte de vivir, llevar a Cristo. que es el Camino y la Felicidad. Si se desconoce el arte de vivir, todo lo demás ya no funciona.Este arte no es objeto de ciencia; sólo lo puede comunicar quien tiene vida, quien es “Evangelio en persona”.

 

Estructura de la nueva evangelización: La iglesia nunca ha dejado de evangelizar: cada día celebra y administra los sacramentos, anuncia la palabra de vida, y se compromete a favor de la justicia y la caridad. Y esa evangelización produce frutos: da luz y alegría, da el sentido de la vida a muchas personas. Pero otras personas no viven así porque hay un progresivo sentido de descristianización y de pérdida de los valores humanos esenciales. Por eso, además de la evangelización ordinaria e ininterrumpida, necesitamos una nueva evangelización para quienes no tienen acceso a la evangelización “clásica”. Todos necesitan el Evangelio y hay que buscar nuevos caminos para llevar el evangelio a todos.

 

Existe una tentación: la de impaciencia, la de buscar los grandes números. Nueva evangelización. no quiere decir atraer inmediatamente con nuevos y más refinados métodos a las grandes masas que se han alejado de la Iglesia. Tenemos que poner en práctica la parábola del grano de mostaza: significa no contentarse con el hecho de que el grano de mostaza-El Reino- haya crecido en el gran árbol de la Iglesia universal ni siquiera pensar que en sus ramas puedan anidar aves de todo tipo, sino que es preciso actuar de nuevo valientemente con la humildad del granito dejando que Dios decida cuándo y cómo crecerá (Mc 4,26-29). Las grandes cosas comienzan siempre con un granito, mientras que los grandes movimientos de masas son efímeros. Las grandes realidades tienen inicios humildes. San Pablo al final de su vida tuvo la impresión de haber llevado el evangelio hasta los confines de la tierra pero las comunidades eran pequeñas y dispersas. “Éxito” no es el nombre de Dios. Desde la nueva evangelización debemos aceptar que la Iglesia es, al mismo tiempo, un gran árbol y un granito.

 

Método de la NE: No buscamos, como las empresas humanas, que se nos escuche a nosotros. No pretendemos aumentar el poder y la extensión de nuestras instituciones: queremos servir al bien de las personas dando a Aquel que es la Vida. Evangelizar no es tanto una forma de hablar como una forma de vivir; vivir escuchando al Padre, en el Hijo, por el Espíritu (Jn 16,13). Ofrece una dimensión Trinitaria, cristológica, pneumatológica y eclesial: el anuncio de Dios se realiza en la Iglesia. No se habla en nombre propio, sino en la misión de la Iglesia. Por ello, los métodos de la NE no son sólo racionales y humanos: éstos no llevan a la personas a Cristo. Jesús predicaba de día y oraba de noche. Nosotros no podemos “ganar” a los hombres: debemos obtenerlos de Dios para Dios. Todos los métodos son ineficaces si no se fundamentan en la oración. La palabra debe ir unida a la oración.

 

Todavía más: no basta la predicación unida a la oración: el camino de Jesucristo fue el de la cruz hasta ascender a Jerusalén. El grano de trigo tiene que caer en tierra y morir (Jn 12,24). El éxito de la misión de Cristo no fue fruto de la retórica o de la prudencia pastoral. Su fecundidad dependió del sufrimiento (himno kenótico). Hay que completar lo que falta a la pasión de Cristo (Col 1,24). Los mártires son semillas de nuevos cristianos (Tertuliano). Apacentar las ovejas quiere decir sufrir por las ovejas (San Agustin). Dice el evangelio que el Reino de Dios exige violencia (Lc 10,16). La violencia de Dios es el sufrimiento, la cruz. No podemos dar vida a otros sin dar nuestra vida: quien pierda su vida por el Evangelio, la encontrará (Mc 8,35).

 

Los contenidos de la NE: 1.- Conversión: convertíos y creed en el Evangelio (Mc 1,15): dejar mis criterios y mi forma de vida, para que entre Dios en ella y me la cambie. Es buscar un nuevo estilo de vida. No es solo reducir el cristianismo a un moralismo: es vivir una vida como don y amistad con Cristo. Conversión es la humildad de confiarse al amor de Cristo para que se vuelva medida y criterio de mi propia vida. Esta conversión no es sólo intimista o individualista: implica un “nosotros”, una comunidad de vida. Porque no se evangeliza sólo individualmente y con palabras.

 

2.- El Reino de Dios o teocentrismo: Es el corazón de la NE. El Reino de Dios es Dios mismo. Dios existe. Dios vive. Dios actúa y está presente en el mundo. Dios no es alguien lejano, ni el gran arquitecto. Tampoco es antropocentrismo. El verdadero problema de nuestro tiempo es la crisis de Dios, la ausencia de Dios, camuflada por una religiosidad vacía. Tenemos que volver a hablar de Dios y con Dios (hasta el mismo J .B. Metz lo ha puesto de relieve al pasar de una teología política a otra “narrativa”). La evangelización, antes que nada, tiene que hablar de Dios, anunciar al Dios verdadero: al Creador, al Santificador, al Juez (Nuevo Catecismo).

 

Pero anunciar a Dios es también enseñar a rezar. La oración es fe en acto. Necesitamos escuelas de oración. Sabiendo que la oración personal y la litúrgica se complementan. La liturgia es actio divina: Dios actúa y nosotros le respondemos. Hablar de Dios y hablar con Dios siempre deben caminar unidos. Muchas veces nuestra forma de celebrar es demasiado racionalista, banal o llena de nuestras palabras. La liturgia tiene que ser enseñanza. También la moda del esoterismo (New Age) o de técnicas orientales demuestra que nuestra liturgia deja mucho que desear. En nuestro mundo, tenemos necesidad del silencio y del misterio, y de la belleza, por encima del individuo. La liturgia no es invención del sacerdote. El celebrante no es el centro. No habla de sí o para sí sino “in persona Christi”: es preciso que Él crezca y yo disminuya (Jn 3,30).

 

3.- Jesucristo: el Enmanuel, el Dios-con-nosotros, la respuesta a los deísmos. Existe la tentación de convertirlo sólo en personaje histórico, en hombre sin más. El Cristo de la fe no es un mito, sino alguien muy real. El anuncio salvador implica dos polos: por un lado, seguimiento y, por otro, configuración con Cristo, asimilarnos a Él, llegar a la unión con Dios. Todos tenemos sed del infinito, de una libertad y de una felicidad sin límites. Seguir a Cristo e identificarnos con Él no es sólo un aspecto moral, sino “mistérico”, es decir, acción. de Dios y respuesta nuestra. Y esto es precisamente el misterio pascual: cruz y resurrección. El kerigma no es una interpretación burguesa o anecdótica ni siquiera revolucionaria o heroica de un rebelde: pertenece al misterio divino y es la expresión de un amor hasta el final (Jn 13,1).

 

4.- La vida eterna: el anuncio del Reino implica que Dios actúa y está presente pero, además, seremos juzgados, que no podemos hacer lo que queramos. Esto vale para los poderosos y para los pobres. Dios hace justicia y sólo Él puede hacerla a fin de cuentas. Por eso se unen profundamente Reino de Dios y “pobres”: éstos están protegidos por la certeza de la justicia de Dios: hay justicia. Las injusticias del mundo no tienen la última palabra en la historia de la humanidad. Dos consecuencias: por un lado, la bondad de Dios no es algo “melindroso” y, por otro lado, creer en la vida eterna tiene consecuencias muy reales para nuestra vida terrestre. Si la medida de nuestra vida es la eternidad, esta vida terrestre será grande y. de valor inmenso. Dios no es contrincante en nuestra vida, sino que garantiza nuestra grandeza y la grandeza de nuestra vida. En resumen: el mensaje cristiano no es complejo sino muy simple: hablemos de Dios y del hombre y así decimos todo.

 

+ Raúl, Obispo de Ciudad Rodrigo